"Se dio cuenta de que él la observaba. Los ojos encapotados, sorbiendo lentamente el mate, el
hombre recorría con la vista el cuerpo tentador de la muchacha…
¡Oh, sí!, había que cansar muchos caballos para encontrar otra tan linda.Brillante y negro el pelo, lo abría al medio una raya y caía por los hombros en dos trenzas largas y flexibles. Tenía unos labios carnosos y chiquitos que parecían apretarse para dar un beso largo y hondo, de esos que aprisionan toda una existencia. La carne blanca, blanca como cuajada, tibia como plumón, se aparecía por el escote y la dejaban también ver las mangas cortas del vestido.
El pecho abultadito, lindo pecho de torcaza; las caderas ceñidas, firmes; las piernas que se adivinaban bien formadas bajo la pollera ligera; toda ella producía unas ansias extraña en quien la miraba, entreveradas ansias de caer de rodillas, de cazarla del pelo, de hacerla sufrir apretándola fuerte entre los brazos, de acariciarla tocándola apenitas… ¡yo qué sé!, una mezcla de deseos buenos y malos que viboreaban en el alma como relámpagos entre la noche.
Porque si bien el cuerpo tentaba el deseo del animal, los ojos grandes y negros eran de un mirar tan dulce, tan real, tan tristón, que tenían a raya el apetito, y ponían como alitas de ángel a las malas pasiones…"

"Y las mujeres hablan de virginidad, la definen como la hubieran definido tu madre y tu médico, y no saben que solamente hay una virginidad que cuenta, la que precede a la primera mirada verdadera y se pierde bajo esa mirada."

 Julio Cortázar 

"Me gusta mucho sentir ese nervio, esa adrenalina, ese misterio, esa emoción que aun sigo sintiendo justo antes de vernos."

"El cerebro avisó, pero el corazón no quiso seguir el consejo."

"Y de nuevo todo se derrumbó, los motivos se acaban, y las lágrimas son el único testigo de eso."

"Quiere hacerlo? Hágalo, no le pregunte a los demás si les gustaría."